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Siracusa

Lugares Destacados - Siracusa

Introducción

Siracusa es una antigua ciudad de origen griego que data del siglo XXVIII aC. Se encuentra al sureste de la isla de Sicilia, en el Golfo de Siracusa, junto al Mar Jónico. Su población alcanza los 125.000 habitantes en el centro de la ciudad.

Los siracusenses hablan el idioma siciliano. El clima es el típico del Mediterráneo; los inviernos son templados y los veranos cálidos y secos. Aquí se hallan los pueblos de Stentinello, Ognina, Plemmirio, Matrensa, Cozzo Pantano y Thapsos, que dan cuenta de una historia que data del período de la civilización micénica. Colonos corintios y tenienses fundaron Siracusa (Συρακοῦσαι traducido del griego antiguo en Syrakousai) alrededor del año 734 aC.

La isla de Ortygia fue la parte más importante de la ciudad. La tierra era fértil y los primitivos habitantes aceptaron y recibieron a los recién llegados. La ciudad prosperó y se mantuvo como líder de toda la costa del Mar Mediterráneo. En los siglos siguientes, otras colonias -Akrai, Kasmenai, Akillai Helorus y Kamarina- se construyeron a su alrededor.

Los siglos pasaron, y Siracusa se convirtió en la ciudad más bella de Magna Grecia, de acuerdo con Cicero; y fue también una poderosa ciudad cuya influencia se expandió por doquier. Los descendientes de los privilegiados antepasados de esta ciudad, los llamados Gamoroi, se mantuvieron en el poder hasta que la clase más baja, los Killichiroi, se apoderó de ella. La ayuda de Gelo, el lider de Gela, ayudó a los Gamoroi a volver al poder. Aún así, Gelo se convirtió en el verdadero gobernante de la ciudad, y ordenó que se construyera un nuevo teatro donde Esquilo, Arión de Metimma, Eumelo de Corinto y Safo de Mitilene ganaron un lugar en escena.

El constante y creciente poder de Siracusa no fue aceptado por los cartagineses en el oeste de Sicilia. La victoria favoreció a Gelo, quién construyó un templo en memoria de la batalla contra Amílcar. Hiero, el heredero de Gelo, fue inmortalizado por Simónides de Ceos, Baquílides y Píndaro en sus poemas. Thrasybulos (467 aC) estableció el primer régimen democrático en la isla. La ciudad expandió su poder sobre Siracusa y otras islas como Corsica y Elba. En el siglo V, se unió a Esparta para pelear contra Atenas. Durante el siglo IV con Dionisio I el Viejo en el poder, la lucha con Cartagena se intercaló con períodos de expansión, construcción de muros y una fortaleza, la fundación de nuevas ciudades y la conquista de Calabria en tierra firme.

Dionisio fomentó el arte en la ciudad, la cual fue visitada por Platón en aquellos tiempos. Luego de su muerte, siguieron años de gobierno despótico, luchas internas, democracia y luchas externas contra Cartagena. Cuando Hiero II alcanzó el poder, la paz y la tranquilidad llegaron a la ciudad y esta creció en todo aspecto durante 50 años. En aquella época, Siracusa era considerada una de las capitales más reconocidas de la Antiguedad.

Durante el gobierno de Lex Hhieronica, se extendió la popularidad del teatro, y Arquímedes el filósofo creó algunas armas militares muy innovadoras para la época que ayudaron a Siracusa a resistir la invasión romana.

Siracusa se volvió a unir a Cartagena y los romanos sitiaron la ciudad durante tres años. Cuando los romanos finalmente entraron a la ciudad, Arquímides fue uno de las pérdidas más importantes que sufrió Siracusa. La ciudad fue la capital del gobierno romano en Sicilia y un puerto estratégico de comercio. Aún así, llegó el momento en que comenzó a perder su esplendor.

Pablo de Tarso y San Marziano, el primer obispo de Siracusa, convirtieron a la ciudad en un centro religioso. Las enormes catacumbas eran del tamaño de las romanas. Los vándalos se apoderaron de ellas cuando el Imperio Romano colapsó. Sin embargo, la ciudad fue recuperada por los Bizantinos en el año 535 y fue elegida por Constante II de 663 a 668 como su lugar de residencia y principal ciudad de la iglesia siciliana. En 878, los musulmanes tomaron el poder y convirtieron a Palermo en la capital. Los edificios católicos más importantes fueron utilizados como mezquitas y se cambió su estilo para adaptarse al islámico. Aún así, la ciudad continuó siendo económica, cultural y artísticamente activa e intensa. El general bizantino George Maniaces tomó la ciudad y envió los restos de Santa Lucía a Constantinopla. Ella había nacido en Siracusa y durante siglos había sido la santa patrona de la ciudad, y su día se celebra cada 13 de diciembre. 

Cincuenta años más tarde, los normandos, liderados por Rogelio I de Sicilia y su hijo, se apoderaron de la ciudad, la recuperaron y devolvieron la catedral y las iglesias a la Iglesia Cristiana. Más tarde, diferentes coronas tomaron el mando de Siracusa: Enrique VI de Swavia, luego los geoneses gobernaron por un corto período; y luego Federico II, quien ordenó que se construyera el Castello Maniace, el Palacio del Obispo y el Bellomo Palace.

Luego de su muerte, la anarquía feudal se apoderó de la ciudad. A finales del siglo XIII, en la lucha entre las Casas de Anjou y Aragón, Siracusa apoyó a los españoles, quiénes le dieron su recomenza cuando tomaron el poder. 1542 y 1693 fueron años horribles para Siracusa. Hubo terremotos que sacudieron la ciudad y una plaga redujo su población en el 1729. Luego de aquellos desastrosos años, Siracusa y las ciudades en Val di Noto fueron reconstruidas siguiendo el estilo barroco. En 1837 la ciudad se rebeló contra los borbones. 

Debido a los eventos en 1848, era obvio que el movimiento de independencia aún era parte de los sueños de los habitantes de Siracusa. Cuando Italia se unificó en el año 1865, Siracusa se convirtió en la capital de la provincia, un título que había perdido luego de los eventos ocurridos en 1837. En los años 70, la ciudad experimentó varios cambios en lo que respecta a la infraestructura: la demolición de muros, la construcción de un puente que conducía de Ortygia a tierra firme, y la construcción de vías férreas. En lo que fue  la Segunda Guerra Mundial, Sracusa fue bombardeada en 1943.

Sicilia fue invadida en una operación denominada Operación Husky; por lo que los británicos se asentaron aquí en julio de 1943 y establecieron la base de la Marina Real en su puerto. La ciudad de Siracusa y la Necropolis de Pantalica han sido incluidas en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en el año 2005.

La intención de esta lista es revaluar y preservar los sitios naturales y culturales de ayer y hoy para la posteridad. Su elección está sujeta a la aprobación de un comité. En el caso de Siracusa, lo que determinó su elección fueron sus invaluables monumentos y sitios arqueológicos que revelan la arquitectura de diferentes culturas y períodos; los griegos, los romanos y el estilo barroco. Otra razón fue el hecho de que la antigua Siracusa fuese partícipe de los eventos, ideas y trabajos literarios que provocaron un vuelco significativo en la historia de la humanidad.  


Qué ver en Siracusa

La Catedral de Siracusa

Castello  Maniace

Edificios religiosos

Edificios antiguos


Cómo llegar y desenvolverse

EN AUTOBÚS: existen autobuses que llegan a y desde Catania, Noto, Modica, Ragusa y Gela.

EN AUTO: es necesario tomar el ferry a Messina

EN AVIÓN: Catania es el aeropuerto más cercano, con un autobús directo a Siracusa. La segunda opción es el aeropuerto de Palermo.

EN TREN: pasa por Messina, Taormina y Catania a lo largo de la costa. Hay trenes directos desde Roma. Desde Palermo, hay que realizar un cambio de trenes a Messina. Desde tierra firme, es necesario tomarse el ferry hasta Messina.

EN FERRY: hay ferries a Palermo desde Nápoles, Livorno, Génova; y ferries a Catania desde Nápoles.

 
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